La chica de fuego (el trece capítulo)

Buenos días, maestro. Espero que todo esté bien. Hoy voy a continuar lloriqueando acerca de mi historia sobre las mujeres del infierno. Originalmente, solo planeaba contarte un poco, tal vez solamente un correo al respecto; pero me doy cuenta de que esto es importante, maestro. Todos estos eventos: Israel, la chica electroquímica, las drogas, mis estudios judaicos y los villanos del ejército, son piezas de un rompecabezas dentro de mi cabeza. Aparentemente, estas cosas con las mujeres son importantes. Ten paciencia. Quiero mandarte unos correos que probablemente te despertarán ese resentimiento infantil que es muy típico en los MGTOW. Es patético y aburrido. Pero todo tiene una conexión. Comienzo con Arizona y mi escuela de espionaje.

En Arizona me reuní con mi esposa, fuimos a una terapia matrimonial. No obstante, ella por fin quiso entablar el divorcio. Yo no tenía la energía para disentir nada más. Apenas completé el curso de espionaje con éxito. Estaba agotado. El estrés continuaba y continuaba.

Durante la fase final de mi curso de espionaje tuve que alojarme en un hotel en Tucson, a una hora de mi esposa en Sierra Vista. Apenas tuve éxito en las primeras fases. Me estaba volviendo loco. No podía concentrarme ni controlar mis emociones. No podía intervenir de ninguna manera en mi familia ni evitar mi divorcio. Tuve que completar el curso, que era muy avanzado. Durante las noches, intenté conectar con la chica de fuego. No había sabido nada de ella desde hacía diez años. Mi esposa, la princesa conservadora, no me permitía ningún contacto con ninguna mujer con quien hubiera tenido una relación romántica. Ni siquiera con aquellas mujeres a quienes solamente podría follar en mis más secretos pensamientos. La muchacha de al lado en la clase de geografía de secundaria; obviamente, también estaba prohibida. Descubrí que la táctica favorita de Satán es “Jonathan no puede hablar con X”. Esta es la razón por la que Jonathan sabe algo. Pero diré algo sobre eso después.

Como divorciado, no esclavizado por las cadenas de mi esposa, puedo al fin contactar a cualquier persona que quiero. Y necesité la ayuda de alguien que amo. Así encontré a Skyla, la chica de fuego. Mi aparición en su vida para ella fue un choque. Hablaba conmigo un poco en correos. Nada era, de ninguna manera, romántico ni sexual. Hablábamos de cosas muy profundas y personales, pero al mismo tiempo nada concluyentes. Había mucho que discutir. Y todo era difícil para ella.

Después, de manera fulminante, su hermano (mi primo), se llama Dominic, me llamó y con verborreica grandilocuencia me exigió que nunca más hablara con la chica fuego. Yo le grité que cuando lo viera lo mataría. Ese fue el fin del asunto, aunque todavía conservo la rabia. Definitivamente, no fue la cura que estaba buscando. Solo fue más combustible para terminar de arder en mí espiral caída al infierno.

Creo que te mencioné que hoy en día, de vez en cuando, hablo con la chica de fuego. Es verdad. Gracias a ella, mucho tiempo después, supe qué fue lo que pasó. En uno de mis correos, le dije que nuestro romance había pasado cuando éramos jóvenes, ¡hacía ya dos décadas!, y que sería ridículo tenerlo todavía en secreto. Le recomendé que hablara con su esposo sobre mí. En aquel tiempo mi prima ya era cristiana, había terminado sus días como stripper. Durante su compromiso, por cierto, su esposo le contó que también él era cristiano, pero poco tiempo después de la boda admitió que era ateo. No olvides, maestro, como te dije arriba, que Satán simplemente no quiere que yo me comunique con nadie, de ninguna manera. Sólo busca una razón cualquiera y, sus servidores, los religiosos falsos y los ateístas, realizan sus planes.

La chica de fuego es una servidora de Dios en una casa con un señor que no sabe nada de Dios. La llamé porque necesitaba ayuda, me era precisa la amistad de una hermana de fe. Ahora sé que ella también necesita de mí. Pero vivimos en el mundo del diablo, y el diablo insiste en que Jonathan Bailey no hable con nadie.

No hace falta decir que su esposo se puso furioso. No conozco todos lo detalles, pero Skyla y su hermana (mi prima), que se llama Summer, dijeron mentiras sobre mí para aplacar a su esposo (quien, por cierto, se llama Simon). Aparentemente, yo estaba tratando un tema relacionado con los niños de Summer o algo así. No lo sé. Pero cuando Dominic se enteró, no sé exactamente de qué, se puso como una fiera.

Sería negligente no mencionar que Dominic es también un presunto cristiano. Sí, maestro. Soy cristiano. Skyla es cristiana, Summer es cristiana y Dominic es cristiano. Pero todos mentían, gritaban y amenazaban para aplacar las patéticas fantasías de un solo ateo. De verdad que Satán reina.

Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está bajo el poder del maligno.

1 Juan 5:19

Después de terminar mi curso en Arizona, me dirigí a mi próximo puesto en el estado de Washington. Me fue bien en todas las asignaturas, pero por poco margen, como te mencioné antes. Antes de llamar a Skyla, no supe nada de ella durante mucho tiempo. Después de llamarle, tampoco supe nada por otro largo rato.

Luego del episodio de “La reina de la mamada en Irak”, que por entonces había ocurrido hacía cinco años, tuve mi segunda “experiencia de peligro con una mujer”, quien no hacía más que vivir su vida de mujer. Los hombres alrededor de ella siempre querían asesinarme, quizá debido a que hay grupos enteros de personas que no quieren simplemente admitir la verdad: que las mujeres no necesitan ser protegidas de mí. Prefieren decir que Jonathan Bailey es algún tipo de abominación. Cabe resaltar que, en este segundo evento, todos eran cristianos.

Este punto es importante. Hago mucho esta distinción casi teológica entre el bien y el mal, Dios y Satán, porque los patrones no me perecen ser una mera coincidencia. Harold van Ouwerkerk es mi Dominic parte dos. La chica electroquímica es la chica de fuego parte dos. La única diferencia es que la chica de fuego era una examante prohibida y la chica electroquímica es una joven ilusión proscrita. Los cristianos que se empeñan en destruir un cristiano, por el simple hecho de este quiere hablar con una cristiana.

Es una puta mierda deprimente, amigo. No te miento. Es una puta mierda deprimente.

Deja un comentario