Carolina la heroína (el sexto capítulo)

¡Hola, maestro! Tal como te lo había prometido, no tuviste que esperar mucho para recibir este correo. Es solo una continuación de la historia de la noche en el Motel Six con el hombre que encontré en la sex shop.

En todo caso, nuestras conversaciones en el cuarto eran interesantes, pero Chaz, por supuesto, tenía ideas para avanzar en su concepto de que el significado de la vida es la reacción ante la experiencia.

Frank y Carolina eran una pareja que Chaz había invitado a nuestro cuarto. Aparentemente, Chaz de verdad quería distraerme de Noah, o al menos sustituirla con una mujer que pudiera proveer. Esto fue una clara de evidencia de que Chaz no era más que un simple narco que intentaba ganar un cliente, o en mi caso, un servidor. Pero eso no significa que mis observaciones relativas al diablo no fueran acertadas.

La situación era definitivamente una tentación. Carolina era increíblemente guapa. Por supuesto, también adicta a la heroína. Tengo otro patrón de “apofenia” para decirte. En ese tiempo, había una canción muy popular en la aplicación TikTok que uso a veces. La gente usa esta aplicación para crear videos muy cortos, normalmente divertidos o sexuales, pero no es pornografía. Las participantes suelen maquillarse de maneras extremas, como vestuarios, y dicen o hacen cosas raras o interesantes, ocasionalmente haciendo playback de canciones populares o raras, o que quedan con los temas de sus videos. Estas canciones suelen ser su inspiración. Y cuando una canción se vuelve popular, muchas personas intentan crear videos más interesantes, diferentes o raros que los de los otros que se basan en la misma canción. De hecho, a veces no es posible encontrar videos sin esta canción, y ciertas canciones pueden estar atascadas en tu mente por días cuando son populares en TikTok. Yo estaba pensando en una canción particular en esos días sobre un hombre loco en un sanatorio mental que tiene letras interesantes:

Antes no estaba loco hasta que conocí a esta puta que se llama Carolina
Muchos de ustedes tal vez ya la conocen – su nombre real es Heroína.

That’s all de Skitz Kraven

Para mí esto fue más que causalidad. La primera adicta a la heroína que conocí desde veinticinco años tenía el mismo nombre que el personaje de una canción que tenía atascada en mi mente. Pero sí, maestro, estaba muy drogado. Seguramente fue todo apofenia. O quizá toda la realidad es mi ensueño, como sostiene el Príncipe. O, finalmente, quizá toda la realidad es un cuento arreglado de Dios con mensajes profundos del cielo. Francamente, maestro, la explicación final es mi opinión.

Pero no quiero inundarte con filosofía. Mi teléfono funcionaba mal solo al mirar porno, mi amigo intentó venderme como prostituto porque creía que yo quería ser una mujer y conocí a la adicta a la heroína de una canción de TikTok. En cualquier caso, después te continuaré mi relato. ¡Se vuelve más raro!

Frank era latino. Portorriqueño. Pero no hablaba español. No sé si siquiera había visitado Puerto Rico. Había sido el dueño de una tienda cualquiera, no recuerdo el tipo, aunque aparentemente perdió todo. Creo que estaba al final de sus veinte. Carolina solo tenía veintidós. Carolina era absoluta y espectacularmente hermosa. Tenía el cuerpo de una estrella porno. Era exactamente mi tipo: menuda pero atlética, con tetas pequeñas pero firmes, como manzanas y un trasero perfecto. Cada detalle de su forma era perfecto, incluso sus manos, sus dedos, su clavícula, la musculatura de sus hombros… todo. Su cabello recto tenía el color de un merlot caro. De hecho, Chaz me dijo que tuviera cuidado, porque Carolina era una mujer de un nivel más alto que el de la mayoría de las mujeres de este mundo, y Frank podría ser muy peligroso al defender su tesoro. Desafortunadamente estaba muy drogado.

Inmediatamente al llegar, la pareja comenzó a pelear verbalmente. No recuerdo el tema. Creo que él quería saber algo y ella no quería decirle lo que él quería saber. Te confieso, maestro, que no sabía lo que Chaz les había dicho a ellos para convencerlos de venir. Me imagino que les había dicho algo de un nuevo amigo con un cuarto, drogas y dinero para ir de fiesta. Entonces no escondí el hecho de que traía drogas. Esto capturó el interés de Carolina, obviamente. Fumamos un speedball (metanfetamina con heroína). De repente Chaz y Melinda me dijeron que tenían hambre. No entendía en absoluto como era posible tener hambre después de haberse metido tanto cristal. La droga es un supresor del apetito. En cualquier caso, Chaz anunció que podría comprar algo de comida con sus cupones de alimentos, pero le di un poco efectivo y las llaves de mi coche para eliminar el estrés de su dilema.

Así que allí estaba con Frank y Carolina. Estaba caliente, incluso cuando al ingerir cristal no funciono sexualmente. Así me pasaba también cuando era joven. Mucha gente al tomar cristal puede y quiere coger como si fuera un toro en celo, pero otros no pueden coger para nada. Estoy en este último grupo. Además, un efecto primario del cristal es que una persona quiere pensar y hablar. Posiblemente Melinda nunca podía callarse por el efecto de cristal. En cualquier caso, yo estaba caliente pero no quería tener sexo. Quería hablar; naturalmente, sobre esta vida nueva y el tema de sexo.

Sin embargo, la conversación fue típica inicialmente. Aprendí unos detalles de su vida, como los mencionados arriba. También descubrí que Carolina tenía un hijo. No vivía con ella, sino con sus parientes. Esto fue significativo para mí. Una madre tiene que estar con sus hijos. Los hijos necesitan padres: madre y padre. Frank no era el padre del hijo. Supongo que si Frank hubiera sido el padre del hijo, Carolina no sería adicta a heroína. Dizque encontró una muchacha bonita, probablemente con dificultades en su vida. Él era más grande de edad, con empresa y dinero. Para ella, Frank fue un escape a vida con hijo sin padre y con padres molestos y decepcionados. Naturalmente, a Frank le gustaban las muchachas bonitas. A mí también. Son los tesoros de la humanidad. Y de Dios. Y naturalmente a Frank le gustaban la excitación, las fiestas y, aparentemente, las drogas. Obviamente Frank había descubierto que una chica adicta a las drogas que puede ser muy fiel. Frank era latino. Los latinos son celosos. La fidelidad es muy importante para los latinos.

Pero algo pasó. Perdió su empresa y su dinero. No podía aportar la fuente de la adición de su novia. Ella era bonita. ¿Tenía la tentación vender su chocha por drogas? Sin duda. Y por supuesto, Frank necesitaría evitar esto. Probablemente tenía que revisar su teléfono, sus cosas, su horario, etc. Por eso gritaban y peleaban incesantemente. Carolina no necesitaba mucho tiempo para saber que yo podía mantener su hábito. También yo perecí inocente. Estaba drogado. Un hombre había intentado venderme como un prostituto y yo seguía con él. Le di mi efectivo y mi coche a un desconocido porque su hambre era estresante para mí y quería conocer a una chica bonita. Como una mujer adicta a la heroína, probablemente se sentiría más cómoda si estuviera controlada por un hombre que ella misma también pudiera controlar.

Recordé mi conversación con Chaz sobre la novia ideal. Pero aún yo tenía el ensueño de Noah y un destino relativo a Israel. Entonces, fui de veras inocente, drogado, y hablando sobre muchas cosas, pero no tuve un plan para robársela a su novio. Pero sí, fue interesante que había mencionado una adicta de heroína como la novia perfecta, y Chaz me entregó a una adicta a la heroína muy hermosa que peleaba con su novio incesantemente, y quien obviamente estaba interesada en mí.

No pasó mucho tiempo hasta alguien mencionó el sexo, y anuncié que no era capaz de tener sexo, pero que podía mirar y compartir y participar un poco en un trío si alguien así lo quisiera. A Frank esto le pareció muy raro. Por supuesto, era latino. Son machos y celosos y todas sus fantasías involucran a muchas mujeres; no tienen otros hombres. Mi declaración probablemente le pareció también rara a Carolina, pero aparentemente quiso usar esta información porque fue al baño con Frank y pude oírlos teniendo sexo ahí. Ella era muy ruidosa. Frank estaba haciendo un buen trabajo. Admito que fue divertido escucharlos. Eventualmente me puse tan caliente que no pude evitar quererlos mirar. La puerta no estaba cerrada con llave, así que la abrí y miré a Carolina completamente desnuda, estaba sentada encima del inodoro. Su cuerpo era absolutamente perfecto. Me miró y se sonrió. Fue interesante que Frank no estaba haciendo nada con ella. Traía su ropa. No había estado cogiéndose a su novia. Estaba sentado al lado del inodoro, completamente vestido, haciendo algo por debajo del fregadero. Cuando abrí la puerta, miró hacia atrás e inmediatamente cerró de golpe. Supuse que habían terminado. Sí, Carolina había parado sus gemidos.

Entonces esperé hasta que terminaron. Después de que salieron del baño, Carolina habló conmigo mientras Frank hacía algo cerca del otro fregadero. Carolina me explicó que el sexo no era de verdad tan importante, que ella prefería otro tipo de intimidad y de confianza. Me pereció que ella quería apaciguarme porque no yo no podía funcionar sexualmente. Pero yo estaba bajo los efectos del cristal, el güisqui y la heroína. Nadie hubiera podido imaginar mi desempeño viril en esta situación, ¿verdad? En cualquier caso, era obvio que Carolina quería cambiar de novio. Me dijo que Frank nunca le ayudaba con sus inyecciones. Le respondí que en el ejército había aprendido a inyectar, que podría ayudarle.

Sin embargo, le pregunté a ella: “Peleas constantemente con Frank. ¿Cómo puedo saber que no pelearías conmigo si fuera tu novio?” No respondió, pero puso una mirada extraña en su cara. Al parecer mi pregunta le había parecido interesante, pero no tuvo el tiempo para responder. Frank había estado escuchando y comenzó una conversación sobre la relación entre ellos.

Frank no era de verdad un hombre peligroso. De hecho, tenía un corazón sensible. Sin embargo, para él era también obvio que su novia quería cambiar de novio. Se enojó, pero no solo conmigo, y no se puso violento. Quiso explicarnos a su novia y a mí que él tenía más dinero que yo cuando tenía su empresa, y que mi pensión no era para tanto. Le mencioné a él que no solo era un asunto de dinero. Carolina tenía un hijo, y no era bueno pasar la noche en moteles con drogas y desconocidos pervertidos mientras que su hijo estaba con parientes. Le dijo a Frank que ellos habían escogido la vida que ahora estaban viviendo, y preferían esta vida a cualquier otra. Me pareció una respuesta ridícula. Le pregunté a Carolina: “¿Por qué me prefieres a mí en lugar de Frank? ¿Por el dinero?”

Por supuesto, ninguna persona racional diría “por supuesto, solo por el dinero” pero su respuesta fue: “Tú comunicas, eres expresivo”.

Me pareció una respuesta genuina. Le expliqué que Frank era latino y que los latinos eran celosos, que solamente rara vez hablan de sus emociones y sentimientos. Carolina me dijo: “Frank no es latino, es portorriqueño”. Tuve que explicarles que los portorriqueños eran latinos, como todos los que hablan español y portugués; de hecho, también los italianos y los franceses son latinos, porque hablan idiomas que vienen del latín; pero desde la aparición del término “Latinoamérica”, la palabra típicamente se refiere a las personas de los países del hemisferio occidental que son hispanos, además de Brasil. Los dos me miraron como si fuera un genio.

Cuando estuvimos hablando, Carolina preparó una inyección y preguntó: “¿Quién quiere ayudarme?”.

Frank vio la dosis y le dijo a Carolina: “No te ayudaré con una dosis tan grande. ¿Quieres matarte?”.

Carolina después me miró y dijo: “¿Puedes inyectarme?” Miré a Frank y le pregunté si la inyección era peligrosa. Me dijo que sí. Recuerdo haber pensado que una chica muerta podría hacer de la noche algo verdaderamente horripilante.

“Carolina, no puedo darte una dosis letal”. Desde este momento creo que yo y Frank teníamos un acuerdo. La vida de la chica era importante para los dos. No sé si ella se inyectó a sí misma. Al menos recuerdo que no se murió. Aparentemente tomó una dosis pequeña.

La discusión era muy rara. La novia de Frank básicamente había anunciado a todos que quería abandonar a su novio por un desconocido drogado que acaba de presentársele. Pero empezamos a tener suficiente familiaridad y comodidad para relajarnos un poco. Nos tumbamos en la cama para poder conversar más. Por supuesto, ver a Carolina en la cama fue un espectáculo esplendoroso. Hablábamos sobre relaciones y, naturalmente, sobre el sexo. Le expliqué que, contrario a lo que podría ella imaginar, yo no tenía un gran deseo por tener una novia. Que de hecho pensaba que posiblemente yo tenía un destino en Israel, y que este destino tal vez tenía algo que ver con una adolescente en ese país. Pero, como había mencionado, me gusta mirar el sexo, y sugerí una presentación.

Al decir esto, Carolina se movió a Frank con una pasión intensa en sus ojos. Ella era absolutamente maravillosa. Y quiso montar un espectáculo. Pero Frank se sintió avergonzado. Le dijo a Carolina: “Él verá mi pene minúsculo”.

Por algún motivo solo le dije a Frank: “No hay problema. No tienes que hacer nada incómodo”. No le dije que el tamaño de su pene no fuera importante. No le dije que solo verlo besarla sería precioso. Creo que les informé que no podía funcionar en absoluto y que no entendía por qué alguien se sentiría avergonzado después de todo lo que decíamos. No sé por qué no le dije esas cosas importantes. Pero continuamos hablando sobre la vida y las relaciones. Quizá una noche de amateur porno hubiera sido divertido, pero en unos minutos Frank y Carolina estaban enojados y comenzaron a pelearse. Por supuesto intenté analizar sus problemas, y los dos se enojaron conmigo. De repente decidieron salir de la habitación.

Allí estaba yo. Solito. En un cuarto absolutamente lleno de drogas. Había cocaína en el baño. Había pipas de cristal. Una jeringa para la heroína. Y una cuchara. Había drogas por todo el cuarto, además de bolsas cubiertas de polvo blanco. Chaz y Melinda no regresaron con mi coche. No pude encontrar mi tarjeta débito. Y el cargador de mi teléfono estaba aparentemente en el coche. La única cosa en el cuarto que no era una sustancia ilegal era una camiseta de mujer que encontré en la cama. Tenía una palabra escrita enfrente: “¡Relájate!”.

En ese momento conecté muchos puntos por medio de mi apofenia iluminada. Todo el día me pereció una tentación, si yo no caía en las tentaciones, el diablo me arruinaría. ¿Por qué fue tan importante mirar pornografía en mi teléfono? ¿Por qué estuvo Frank trabajando en todos los fregaderos? ¿Por qué Carolina quiso que yo le administrara una inyección letal? Era como si el diablo quisiera crear una situación en la que yo estuviera drogado en un cuarto de drogas con una muerta adicta a la heroína, mientras había pornografía en la televisión. Eventualmente la policía se asomaría y sería el fin del profeta Jonathan el monje. ¡Relájate! Todo era muy obvio.

Gracias a Dios no le di a Carolina esa inyección enorme. No tuve que preocuparme de que hubiera una chica muerta en el baño. Sin embargo, y afortunadamente, a las personas bajo el efecto del cristal les encanta limpiar. Suelen usar jabón para limpiar cada molécula de polvo en una habitación.  Después quitan cada partícula de jabón también usando métodos sobrenaturales. De verdad que el cristal es el cielo de los neuróticos. La gente puede limpiar todo el día con solo un poquito de cristal. Entonces, limpié el puto cuarto. Muchas horas. Polvoricé las pipas y la jeringa. Tiré todo por el inodoro. Pasé un trapo por todo el baño. Revisé los fregaderos en donde Frank había pasado tanto tiempo.

En el baño no encontré nada especial, pero debajo del segundo fregadero encontré una bolsa de metanfetamina. Tal vez un decimosexto de una onza. Al menos $60 dólares americanos. Quedé estupefacto. ¿Por casualidad había encontrado drogas de huéspedes anteriores?, o ¿Frank de veras había intentado dejarlas escondidas en mi cuarto? ¿Ves mi dilema, maestro? Sí, yo estaba drogado. Naturalmente, podrían ser solo alucinaciones. Aunque cosas muy raras, como, por ejemplo, la incapacidad de mirar porno en mi teléfono, ocurrían junto con el hallazgo de bolsas de drogas en lugares donde antes habían estado personas que posiblemente querían dañarme. No tengo una foto de esta bolsa, pero sin duda era real.

Tienes que admitir, maestro, que mi “apofenia” perece ser algo acertada ¿verdad? ¿Te diste cuenta de los patrones de esta experiencia? Tal cual fue como la tentación perfecta seguida del montaje perfecto.

Al final de cuentas, terminé de limpiar el cuarto y ya estaba amaneciendo. No tenía ni dinero, ni coche, y mi teléfono estaba muerto. Supuse que Chaz y Melinda no iban a regresar. Quise pedir un Über para ir a la casa de mis padres, entonces salí del cuarto en busca de energía por el teléfono. De hecho, no sabía dónde estaba en la ciudad. Tan solo empecé a caminar. Al cabo de unos minutos llegué al Fashion Square Mall, un centro de compras destacado en Scottsdale, Arizona. En el camino había estado pensando en Noah, y mi deseo de alterar la realidad con mi mente, como el Príncipe. No había dormido. No había comido nada. Y tenía muchas, muchas drogas en mi sistema. Todo era como un sueño. No recuerdo cómo, pero me surgió la idea de que Noah me encontraría en el mall. Caminé alrededor del centro comercial buscando a Noah, preguntando a los empleados si habían visto a una alta, hermosa adolescente holandesa. Incluso corría por todos los niveles del estacionamiento pensando que yo vería a Noah en cualquier momento. Al final un oficial de seguridad me dijo que yo estaba causando molestias a los clientes, que tenía que salir del local.

Estaba muy confundido por no haber encontrado a Noah, no podía pensar. Solo fui a la calle a buscar otra vez una recarga para mi teléfono, sin pensar más en lo que había pasado en el mall. En este momento, lo más importante para mí fue el hecho de que aparentemente nadie en Scottsdale usaba Samsung. Entré a muchas tiendas y nadie tenía un cargador para mi teléfono. En los Estados Unidos más de la mitad de la gente tiene iPhone. Eventualmente encontré un restaurante donde pude cargar mi teléfono. Expliqué al cantinero que solo podía ponerle crédito a mi teléfono con Samsung Pay. Necesitaba tiempo para cargarlo. Después de unos minutos pude encenderlo, pero no pude descifrar cómo usar Samsung Pay. Mi teléfono absolutamente no funcionaba. Sí, maestro, estaba muy drogado y había estado buscando a una chica holandesa que vivía en Israel en un centro de compras ¡en Scottsdale, Arizona! Sin embargo, lo que me pereció raro fue que el teléfono no funcionara. Probablemente solo estaba demasiado intoxicado como para operar un teléfono, pero, en ese momento, el raro funcionamiento de mi aparato me pareció un patrón significativo.

Evidentemente no podría usar mi teléfono para comprar una bebida, entonces tenía que disculparme y salir del restaurante. Continué buscando un cargador, porque mi teléfono solo tenía poco porcentaje de batería. Recuerdo que cuando estaba en una lonchería, escuché hablar a un grupo de chicas en la mesa de al lado. De repente todas rieron fuertemente. Les dije algo sorprendido: “Órale, mucha fiesta”. Y salí del lugar porque no tenían el cargador que necesitaba.

Después, en otro restaurante de comida rápida, esperando encontrar al dueño que un cargador que pudiera servirme, una mujer entró al restaurante y caminó directamente hacia mí. Me dijo: “si molestas a los clientes, llamo a la policía. La gente se asustó mucho cuando hostigaste a las muchachas”. No supe qué responder. Solo dije: “Okay”. Pero esto era también un patrón raro. Debí decir que no recordaba haberle dicho nada malo a nadie, solo un comentario en general, y que, al contrario, yo me sentía hostigado por una mujer que venía a amenazarme con llamar a la policía.

Me parecía como si el diablo supiera que yo tenía sensibilidad al rechazo de las mujeres. Que había poseído a esta mujer y la había forzado a perseguirme y tratarme como si fuese un pervertido. Afortunadamente la mujer salió después de le que dije “okay”. El dueño y los empleados del restaurante probablemente creían que la mujer era rara también, porque fueron muy amables conmigo a partir de ese momento. Se disculparon y me informaron que no tenían mi tipo de cargador. Les agradecí y salí del lugar.

Tenía sed. Entonces fui hacia un canal cercano. Entonces empecé a nadar y a beber. Estábamos a 35 grados y necesitaba refrescarme. No sé cuántas horas estuve ahí, pero la policía me vio y tuve que responder a sus preguntas. Me explicaron que lo que hacía era ilegal porque el canal era de aguas negras. Curiosamente, ellos quisieron ver mi teléfono. ¿Buscaban pornografía? No sé, pero los ángeles me ayudaron, porque no había nada en el teléfono. ¿Quizá todos los problemas del teléfono eran el resultado de influencias sobrenaturales? También fue interesante que la policía tuviera el cargador que necesitaba. Supongo que tenían todos los cargadores de todos los teléfonos para hacer su trabajo de investigar a los criminales.

Le conté todo a la policía. Además de sus chistes sobre el cloroformo, Chaz había bromeado algunas veces sobre el tiopentato de sodio. Esta es “la droga de la verdad”, que usaba el gobierno durante las interrogaciones para forzar a las personas a decir la verdad. Durante mi entrevista con la policía pensé que posiblemente Chaz me había dado esta droga en secreto, porque no oculté nada. Les di el número del cuarto del Motel Six, les hablé sobre las drogas, incluso que había destruido todo. La policía me trató si como fuera una víctima. Tomaron el nombre y el número de Chaz, me pidieron que reportara mi coche robado, me dieron mi teléfono y me ordenaron no nadar en el canal.

El sol se estaba ocultando. Fui a un restaurante italiano. Afortunadamente tenían el cargador que necesitaba. Me acerqué a la barra y le pregunté al cantinero si podía solo beber agua mientras esperaba que se cargara mi teléfono para llamar a mi mamá. Estaba sentado esperando. Cerca de mí había dos mujeres guapas y jóvenes. Estaban hablando de transexualismo. No miento, maestro.

Pensándolo bien, en este momento me pareció obvio que mi personalidad influía en mis percepciones. Por ejemplo, soy hipersensible a las acusaciones de ser un pervertido. Una mujer me persiguió para amenazarme con llamar a la policía si hostigaba a las mujeres de su restaurante, esto a pesar de que yo no le había hecho nada a nadie. Y también, después de que Chaz intentara venderme como un prostituto y de que junto con Melinda me tratara como un transexual, otra vez tenía que escuchar más chingaderas sobre transexualismo de parte de estas mujeres en el restaurante. Yo incluso creía que ellas estaban tratándome como si fuera una mujer, una víctima de las circunstancias injustas de un patriarcado hecho por hombres egoístas y furiosos. En mi mente, confundida y drogada, ellas fueron muy agradables hasta que me preguntaron mi nombre, ¡hasta que descubrieron que yo mismo era un hombre! De repente, después de que les dijera: “Jonathan” y no quedara para ellas duda de que mi voz coincidía, en apariencia y nomenclatura, con la masculina descripción de un enemigo, comenzaron a hablar de sus novios y no quisieron dirigirme la palabra por más tiempo.

Afortunadamente, mi teléfono estaba listo. Podía llamar a mi madre y mirar a las mujeres me evitaban y se comportaban de manera absolutamente diferente porque sabían que mi nombre era Jonathan. Yo estaba muy, muy paranoico. Estaba pensando que Chaz podría asomarse en cualquier momento para causar más problemas. Inmediatamente después de que llegó mi madre, salí en secreto del restaurante sin decir nada a nadie.

Le dije a mi mamá que mi coche había sido robado y que había estado en una fiesta, con drogas, pero no le di ningún otro detalle. Ella estaba molesta, pero estábamos de acuerdo en que yo necesitaba recuperarme. Durante los próximos días pasé todo el tiempo dormido o mirando a la televisión, hablando con la policía sobre mi carro robado y escuchando más canciones de Noah van Ouwerkerk. Esta fue la primera de tres aventuras con drogas en Scottsdale en octubre y noviembre de 2019. La locura de este primer evento fue mayor a lo que pudiera comprender en ese tiempo. Pero fui lo suficientemente curioso para tomar más drogas. No fue mi plan, pero explicaré en otros correos lo que pasó. Por ahora, creo que quiero mostrarte las cosas que escuché en las canciones de Noah. Esto será el tema de mi próximo correo.

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