La salida (El primer capítulo)

Maestro, te mandé una lista de canciones que tenía por título: “La chica electroquímica” en mi correo anterior. ¿La has escuchado? Te quiero contar su historia. Pero antes de empezar, es importante entender que siempre ha habido muchas mujeres jóvenes en mi vida.

Sí, cuando tenía 40 años salía con una estudiante de la universidad que tenía 20 años. Pero esa experiencia no es muy significativa en general. Más significativa que mi relación con esa estudiante es mi vida como padre de dos hijas, y como un padre de espíritu de Chloe, la mejor amiga de mi hija Alia, y como un tío amable para las amigas de mis hijas. No soy un forastero para las muchachas. En mi vida, el amor a mujeres única y exclusivamente se expresaba sin sexo ni romance. Pero ahora, hasta esta forma del amor es aparentemente también un crimen. Este cuento será una historia muy terrible relativa a una muchacha increíble. Has escuchado de mí muchos cuentos de las tragedias de mujeres. Este es el rey de las todas.

Ya te dije de mi salida del ejército, durante los años después de mi periodo segundo de servicio en Irak cuando pillé trastorno de estrés postraumático mientras me divorciaba de mi esposa, en el mismo tiempo servía en un equipo de oficiales mujeres. Las oficiales me trataban como a un monstruo macho porque yo no podía trabajar ni funcionar como adulto, y si mi esposa me quería abandonar, necesariamente yo era maléfico. Los hombres del mundo protegen a las mujeres de los hombres, y las mujeres del mundo protegen las mujeres de los hombres. El diseño del mundo más fundamental es la protección a las mujeres de los hombres. Los recursos más preciosos de la humanidad primitiva eran suelo, comida, y mujeres. El resultado de estas causas me creaba un trauma tan fuerte como mi odio a la guerra. No puedo aguantar acusaciones de impropiedad sexual ni tratamiento como animal masculino maléfico. Después del ejercito me volví un monje anglicano por ocho años. Las mujeres eran simplemente demasiado peligrosas para tener relaciones, y el mundo era simplemente demasiado cruel por mi participación.

También te he dicho un poco de mi vida espiritual, que soy cristiano, estudiaba el idioma hebreo, y que viví en Israel por casi un año de 2018 a 2019. Recuerdo que hicimos un ejercicio: “el viaje más terrible de la vida”. En él mencioné que mi año en Israel fue un viaje muy largo y terrible. Por supuesto, la causa fue una mujer. Pero la mujer en sí misma no fue el problema. En realidad, fue la cultura de la religión y el moralismo. En general, no era un buen momento. Yo estaba solito, era un extranjero que aprendía el idioma, y por eso estaba aislado. Además, después de algunos meses en Israel me visitó mi hija. Peleamos por su novio, y fulminante decidió unirse a él en Alemania, me abandonó, aunque yo había pagado por un viaje a Grecia con ella. Por eso decidí regresar a los Estados Unidos para tomar unas vacaciones con mis padres y con otros parientes.

Esta fue mi situación en el día en que salí de Israel. Algo muy importante pasó ese día, pero no puedo decírtelo si no decirte sobre una persona muy especial. Y no puedo decirte sobre ella si no decirte un poco de mi año en Israel. Apenas después de que llegué a Israel, me uní a una sinagoga de judíos mesiánicos. Los judíos mesiánicos son judíos que creen que Jesús es el Mesías de Israel. Básicamente son cristianos judíos o judíos cristianos. No te preocupes, es confuso en español, inglés, hebreo – realmente en todos los idiomas.

Aunque en esta sinagoga había también gentiles. Dado que no hablaba mucho hebreo, la directiva de la sinagoga me dio el número telefónico de Harold van Ouwerkerk. Era un empresario rico de los Países Bajos que no hablaba hebreo, pero conocía mucha gente de la sinagoga y de hecho en Israel. Harold y su familia no eran judíos, pero toda su vida Harold se sentía un amor de la cultura de Israel y por los judíos. Hay muchos cristianos que tienen ese amor. Probablemente él quería ser un judío, pero no podía convertirse a judaísmo por su fe cristiano. En todo caso, sus hijos encontraban dificultades en Israel, supongo porque Harold llevaba a su familia a Israel como resultado de una pasión personal. Por eso los radicaba en una escuela americana en el país, entonces toda la familia hablaba inglés con fluidez.

Asistía algunos estudios de la Biblia con Harold. Yo debí haber sabido que era un hombre perverso y demente cuando le pregunté una mujer del grupo si necesitaba un aventón para ir a la escuela. Harold hizo un berrinche y despotricó que ella era una persona vulnerable. Le dije que las acusaciones eran inaceptables y mi pregunta fue típica. Se disculpó, y creí que estuvimos de acuerdo. Luego Harold me invitó a su casa para una celebración de los judíos. Fue una fiesta grande con muchos invitados. Esa fue la primera vez en que vi su hija, Noah van Ouwerkerk. Tenía 18 años, como mi hija. Era alta, quizá 1,8 m, y muy delgada. Flaca. Con cabello largo y lleno de oro y con ojos de verde pálido. Un ángel. Fantásticamente bellísima. Pero la situación no era rara. Tenía 18 años. Mi hija Alia también era hermosa, asimismo Chloe. Semejantes a las flores en su más tierno brote primaveral.

No le dije nada esa noche ni me dijo nada a mí. Se sentó en frente de mí en la mesa grande mientras yo hablaba con una muchacha de la sinagoga. No le puse realmente atención a Noah. Yo escuchaba acerca de las intenciones que tenía mi interlocutora de trabajar con los pobres de África. En esa conversación con la mujer, expliqué que no es fácil siempre viajar y vivir en varios lugares. Expliqué que yo viví en muchas ciudades de los Estados Unidos durante mi carrera en el ejército, y de hecho crecí en cuatro ciudades en mi juventud, y también estudié en Alemania. Por eso nunca me sentí como si tuviera un hogar. Tenía familia y amigos en varias ciudades y varios países, pero nunca estaban todos juntos, yo siempre extrañaba alguien. Mas tarde en la noche, me di cuenta de que Noah estaba de pie, al lado, lejos del comedor, con los ojos fijos a mí. No supe por qué. Supongo que estaba de impresionada por mi cuento. Pero en sus ojos vi una empatía que no se suele encontrar en los corazones del hombre, y cuando se encuentra, solamente es posible hacerlo en los corazones de los jóvenes. Pero en su caso había también algo diferente. Sí, tenía la empatía honesta y pura como una niña o un perro, aunque además yo vi en sus ojos una comprensión increíble. Ella era la única persona de los invitados que de veras entendió lo que dije. O así me lo pereció.

Sin embargo, esta presentación no era un cuento del amor a primera vista. Era una presentación sin una palabra, y una presentación impresionante, pero mi impresión en ese tiempo era que la familia de van Ouwerkerk era interesante y única, y la hija de Harold era una muchacha interesante y única como mi hija. Creía que yo finalmente tendría amigos. Pero esto era solo el principio. Después de la fiesta me conecté con mucha gente por Facebook: Harold, su hijo David, su hija Levia, y también a Noah.

Quizá sabes, maestro, que Facebook tiene una acuerda con Spotify. Es posible conectar tu cuenta de Facebook con tu cuenta de Spotify. Y por Spotify, no por la aplicación telefónica, pero por la aplicación por computadoras, puedes buscar amigos por Spotify de tus amigos de Facebook. Hoy yo sigo 142 de mis amigos de Facebook por Spotify. Cuando uso mi laptop, puedo ver lo que mis amigos están escuchando. También hay Spotify perfiles, y personas pueden publicar las listas de canciones que han creado, y puedo ver las listas de mis amigos de Spotify. No le puse mucha atención a Noah durante un tiempo después de la fiesta, pero a veces veía sus listas y canciones, y me pereció que era una persona con gustos musicales interesantes, muy similares a los míos y los de mi hija.

Realmente no pensaba mucho en ella, a veces veía sus canciones cuando yo escuchaba música, y a veces Harold hablaba de ella. Por ejemplo, cuando yo mencionaba que mi hija estaba terminando la preparatoria, decía que su hija también la estaba terminando, y discutíamos una proyecta de ella que hacía en hebreo, en el que necesitaba ayuda porque hablaba hebreo bien, pero no con tanta fluidez. Yo suponía que su nivel era como mi nivel: No era novata, pero no era nativa del idioma. Eso es un punto importante que discutiré en un momento. Ahorita solo quiero decir que decidíamos que cuando llega mi hija a Israel por vacaciones en el verano, presentaríamos nuestras hijas por amistad. Yo creía que sería un verano divertido y mi hija tendría una amiga, y yo tendría un hogar.

Sin embargo, cuando la llegada de mi hija se acercaba, me di cuenta de unas cosas bastante raras de esta familia, especialmente relativo a Noah. Por supuesto, como yo estaba planeando actividades para mi hija, contemplaba como Noah se relacionaría con nuestros planes, y también, por supuesto, yo tenía curiosidad por saber si las muchachas se volverían amigas. Finalmente, si yo le permitiera a mi hija, mi diamante, pasar tiempo con una amiga nueva, seguramente sería razonable querer saber un poco de ella. Por eso, no mucho, máximo tres o cuatro veces en dos o tres meses, le pregunté a Harold sobre Noah. En cada caso, sus respuestas eran raras. O si la respuesta era típica, su reacción no era típica. Me perecía que pensaba que mis preguntas eran inapropiadas. De hecho, la última vez en que le pregunté a Harold sobre qué quería hacer Noah después de la preparatoria, y si ella estaba obligada a servir en el ejército, él respondió que no estaba obligada, pero estaba decidiendo si quería servir, pero que yo mejor debería ir tras Levia, su hermana mayor. No respondí. No supe cómo responder. Seguramente Harold entendía que yo era un monje anglicano con un voto de castidad. Seguramente entendía que era razonable preguntar sobre una amiga potencial para mi hija. No pude creer lo que dijo. Yo tenía mucha curiosidad acerca de la mentalidad de Harold y su familia.

Finalmente llegó el día en que mi hija vino a Israel. Cómo te he mencionado, maestro, casi inmediatamente después de aterrizar tuvimos muchas discusiones sobre su novio, aun así, yo lograba mantener unas vacaciones agradables en general. Yo le avisé a Harold que mi hija había llegado, y se las presenté en la casa de Harold. Alia añadió a Noah como una amiga de Facebook y le mandó un mensaje a ella, pero Noah no le respondió. El día de la presentación, Noah le mandó a Alia un mensaje donde decía que no podía asistir a la presentación. A pesar de esto, nos encontramos a Harold, su hijo David y su hija Levia. La reunión era agradable. Hablamos de varios temas de la espiritualidad y obviamente Levia no creía en nada de los temas. Pero en general la noche fue placentera y acordamos que arreglaríamos otra presentación por las chicas en el próximo mes.

Desafortunadamente, yo y Alia seguimos peleándonos por su novio, y repentinamente decidí ir a Alemania. Su novio, el cabrón, pagó cientos de euros por un vuelo a Alemania, y aparentemente esto fue más importante que mis $2,000 dólares para pasar unas vacaciones en Grecia con mi hija. Como he mencionado antes, me sentí abandonado, y después de la desaparición súbita de mi hija, decidí ir a los Estados Unidos para pasar unas vacaciones con mi familia. Me sentí deprimido. Compré un vuelo al hogar. Y mientras estaba haciendo mis maletas, estaba buscando a una persona con quien pudiera practicar mi hebreo cuando estuviera en los Estados Unidos.

Solo tenía una amiga, Liat, quien salía de Israel para vivir con un exnovio en Londres, un amigo que salía de Israel para vivir con su padre en Francia, y no hablaba bien hebreo, un amigo, David, quien nunca estaba libre, siempre estaba ocupado; y finalmente un amigo, Boris, quien siempre cancelaba sus citas conmigo. Israel no era aparentemente el país de la amistad. Pero yo recordaba que la hija de Harold tenía el mismo nivel de hebreo que yo. Me quedé pensando un momento y recordé que Harold era un poco raro en lo relativo a su hija. Pero era cristiano. Seguramente era capaz de razonar. Me preguntaba si sería una buena idea pedirle ayuda a Noah con mi hebreo. Una voz en mi cabeza respondía: ¡hazlo! Y lo hice. Le mandé un mensaje por Facebook Messenger: “Noah, normalmente no tengo razón para hablar con adolescentes, pero mi situación es rara, entonces te pregunto: ¿quieres ayudarme con hebreo?” En ese segundo, realmente en ese segundo, no después de algunos minutos, pero en ese segundo, de manera fulminante, Harold me mandó un mensaje diciendo que mi contacto con su hija era inapropiado y que yo tenía que abandonar todo contacto con ella. Estupefacto, me disculpé y le prometí no intentar contactar a Noah en el futuro. Estaban absolutamente locos. Estaba harto de Israel y de los van Ouwerkerk. Me fui al aeropuerto en taxi y regresé a mi país, en el otro lado del mundo.

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