La estrella del mar (el veinticuatro capítulo)

Buenos días, maestro. No he escrito mucho últimamente porque que mi padrastro está aquí en México. Quiere comprar un departamento. De hecho, hoy compró un coche. Ha sido muy difícil terminar estas partes finales de mi historia. Creo que cada mes hay más y más anclas para mí en México, justo ahora que he decidido regresar a Israel. Por eso también he dejado de ir a nuestras clases de yoga. Lo siento. Ahora estoy en medio de una transición descomunal. En correos anteriores te he relatado un poco sobre las múltiples distracciones que me han alejado de la escritura. Espero no aburrirte con todo esto. Ya no tengo más que decirte sobre drogas ni aventuras estrafalarias. Solo tengo que mencionar algunas cuantas cosas más, a manera de una puta conclusión. Sin embargo, creo que el final de todo te resultará más que interesante.

Este correo no sé si trata sobre mi novia o exnovia, no estoy seguro. Ella es probablemente la mujer mejor con quien he tenido una relación en mi vida. Sin embargo, estoy contemplando salir del país para regresar a Israel, La Tierra Prometida, el país de la chica electroquímica. Es decir, he decido ir a Israel, pero aún estoy planteándome el por qué del asunto. ¿Para qué quiero hacer este viaje realmente?

Si quiero llegar al meollo del asunto, antes debo describirte a mi novia y la relación que mantenemos desde hace once meses. Sí, maestro, ya la conoces, es Mayra Arroyo, la mesera que encontremos en el Café Madoka, el lugar donde tuvimos nuestras primeras clases. Aunque ella es muy importante, no te he contado mucho sobre mis impresiones generales acerca de ella y nuestra relación. La encontré contigo, en un tiempo de decepción, confusión y falta de esperanza que ya describí.

Sí, maestro, su nombre es Mayra, exactamente como Mayra Flores, mi amiga prostituta. A propósito de esto, tengo otra historia interesante que contarte. Tiene que ver con una película. ¿Te acuerdas de la película Logan y mi historia con Chloe, mi X-23? Pues ahora tengo que agregar una más: Perfume de mujer, con Al Pacino y Chris O’Donnell.

Esa película describe la relación entre, Frank Slade, el retirado teniente coronel del ejército de los Estados Unidos, y Charlie, su niñero adolescente. Frank tuvo un estúpido accidente con granadas en el que perdió su vista y su honra. Estaba borracho. Desde ese día su sobrina se dedicó a cuidarlo. Ella contrató a Charlie para que cuidara del triste coronel un fin de semana. Frank aprovechó la ocasión para escaparse a Nueva York, comer en un buen restaurante, cogerse a una buena puta y después volarse los sesos con o sin niñero.

Por su parte, Charlie estudia en una preparatoria de niños blancos ricos. Ya sabes. El tipo de escuela a la que van los políticos. El punto es que un día él vio que unos estudiantes estaban haciendo pendejadas. Querían llenar de pintura el coche del director o algo así. Cosas de niños imbéciles. No quiero alargarte más la historia. Nada más debo agregar que el director descubrió que Charlie sabía algo y comenzó a presionarlo para que delatara a esos miserables. En este contexto, Charlie acompaña a Frank a Nueva York y en el curso de la película convence a Frank de no suicidarse, quien con su sabiduría y personalidad defiende a Charlie de las intrigas de esta escuela de mierda.

Hay otros detalles importantes en la historia. Después de su salida del ejército, el coronel Frank se dedicaba a languidecer pensando en las mujeres que no lo amarían porque era un ciego fracasado. No podía ver, pero podía oler. Con el tiempo fue capaz de identificar todos los perfumes del mundo.

Entonces, al final de la película, literalmente en la escena final, después de que un brioso Frank, con renovadas ganas de vivir hubiera defendido a Charlie de la vileza de esa prepa de niños ricos, el mocoso le presentó a una de sus maestras. Era vieja, pero estaba buena. Y, lo mejor, parecía bastante excitada con las varias experiencias y aventuras del viejo coronel viejo. Para impresionarla, Frank se ofreció para decirle qué perfume estaba usando. Olfateó como un sabueso y le dijo: “la marca de tu perfume es Flores del Arroyo”. Había acertado.

Maestro, para mí era muy difícil simplemente decir que aquello era una coincidencia. Mucho tiempo atrás, en 2019, identifiqué a Charlie con Noah van Ouwerkerk. Si alguien pudiera devolverme la esperanza y mi joie de vivre, tendría que ser la chica electroquímica. Si tuviera un segundo apodo para ella sería precisamente el de Charlie. También es interesante la referencia a “Flores del Arroyo”. Ya te he mencionado en mis otros correos a varias mujeres mexicanas, pero Mayra Flores, la escort, y Mayra Arroyo, son las únicas que he considerado para que fueran mis novias.

De hecho, el hallazgo de las dos Mayras cuyos apellidos eran una referencia cinematográfica a la chica electroquímica era fascinante. Busqué en el internet el significado de su nombre, quería saber qué me quería decir el universo. No tengo idea si lo que encontré era correcto, pero lo primero que me llegó tenía que ser justo lo que necesitaba saber. Era un sitio cualquiera sobre nombres para bebés o algo así. La definición que recuerdo es “estrella del mar”. Comprendí que ella fungía como una luz que iluminaba el oscuro océano que hasta entonces había sido mi vida.

No sé cómo explicártelo mejor, obviamente Dios estaba escribiendo una historia con muchas sutilezas e imágenes. Había muchos símbolos que escapaban a mi entendimiento.

En ese tiempo México era como otro Israel. Por culpa del COVID los mexicanos no expresaban su típica hospitalidad, su habitual genialidad de gente amable y alegre. Una vez más me sentía aislado. Otra vez estaba en búsqueda de una pareja. Amén, no era monje, había abandonado mis votos hacía un año. No había razón para quedarme solo.

Amo mucho a Mayra. Existe el arquetipo de autor que viaja a un país exótico y renta una cabaña en la playa. Ahí consigue que una nativa sea su novia, le lave su ropa y le mame la verga por el tiempo que le tome escribir una novela. Cuando su obra está terminada, se va del país y abandona a su novia como quien deja un hotel. Se va con la experiencia de haber conocido profundamente el país, de haber gozado sus palmeras, la arena, las olas y el clítoris de la playa. Esta no es mi intención con Mayra, aunque para mí ella es una mexicana pura. Es decir, yo sé que hay muchas culturas en México, pero para mí Mayra representa lo mejor y lo fundamental de México.

Es una mujer picante y exótica, femenina y libre, la heroína amazona de un mundo viejo y primordial. No odia a los hombres y me trata con respeto.

No es una modelo, pero para mí es sumamente hermosa. Su pelo es como un velo de chocolate negro que enmarca la piel, la dulce piel de caramelo de su cara. Tiene un cuerpo en forma, femenino y muy hermoso, a pesar de sus rodillas, un poco patizambas, que me resultan adorables. Debo agregar que tiene 39 años, por si acaso seguías pensando que soy una especie de pedófilo. La cosa con la chica electroquímica es una experiencia única para mí.

La cosa más hermosa de Mayra es su naturaleza. Se comporta como una muchacha sumamente buena onda. Es amable, feliz, chistosa y astuta. Ama trabajar y me cautiva por su canto mientras trapea el piso o lava las trastes. Te confieso que estoy feliz con ella.

No solo me encanta su naturaleza o su comportamiento personal, pero es prácticamente la única mujer que me trata de manera sana. Creo que tiene algo que ver con su nacionalidad y su naturaleza personal. En México, al contrario de Alemania, Israel o los Estado Unidos, no es un crimen ser varón. Sospecho que tiene algo de inseguridad porque soy gringo y tengo más dinero que ella. No puedo describir la calidad de su honor ni el respeto que tiene hacia a mí. Además, es cristiana, a pesar de ser de la Luz del Mundo, una iglesia que se parece a los Testigos de Jehovah. Para mí, sin embargo, las doctrinas de las iglesias no son muy importantes. No me importan sus dogmas, fraguados por clérigos narcisistas no saben nada de Dios ni su espíritu, cuyo único fin es dividir y lucrar, como buenos discípulos de Satanás.

No tenemos las mismas perspectivas espirituales, pero creo que su relación con Dios es genuina. Incluso admite que su fe podría mejorarse. Con el tiempo nuestra espiritualidad se va haciendo cada vez más similar. Somos una buena influencia el uno para el otro.

Podría decir que finalmente encontré el paraíso en México que estaba buscando. Pero este no es el cuento de un humano normal, maestro. Es la historia de Jonathan Bailey, el padre de todas las formas que puede tener la angustia. Por lo menos así ha sido en los últimos dos años. Por supuesto, tengo una bolsa de miseria que mancha todo.

En el caso de Mayra, teníamos problemas de intimidad. Mejor dicho, yo tenía problemas de intimidad. Mayra es una mujer muy sensual, tal como el arquetipo de la mujer latina. A ella le gusta cantar, bailar y, por supuesto, tener sexo apasionado y a veces salvaje. Tristemente yo no podía absorber su vibración de pasión. Apenas teníamos relaciones. Yo no quería nunca. No era un asunto de impotencia, pero supongo que si habíamos intentado tener sexo muchas veces, era porque probablemente había tenido algunas instancias de impotencia. No todas las veces estaba indispuesto, incluso a veces tenía que esforzarme para evitar tener sexo con ella.

No sabía por qué. De hecho, maestro, podían ser varias cosas. Tengo cuarenta y ocho años y muchos hombres simplemente no tienen interés. Aunque, en mi caso, eso no explicaría mis intentos de evitar el sexo. Por ejemplo, muchos hombres de mi edad tienen una botella de Viagra en el botiquín. Yo no soy la excepción. La diferencia es que la gran mayoría de los hombres viejos no esconden su viagra para evitar tener sexo.

Con Mayra Flores tuve la pasé bien en la cama, pero nunca tuvimos el entorno de una relación comprometida. Tener sexo no era un problema, pero al parecer yo tenía miedo de algo. De mi relación con Mayra, tal vez. Puedo suponer varias causas por este comportamiento extraño, pero sólo serían suposiciones. No sé específicamente si mis reservaciones tenían que ver con la Chica Electroquímica, o con mi decisión de salir de Israel, o simplemente la ansiedad y cambios resultando de las drogas. Mi relación con Mayra continuó mejorándose y se volvió más profunda, pero yo nunca quería tener sexo. Mayra lo aceptó. No entendía las causas. Yo tampoco.

Mientras desarrollaba un amor legítimo con Mayra, otras cosas empezaron a ocurrir que me convencieron de que algo raro estaba pasando. Vivía en mi departamento en Zapopan y quería conseguir una casa para empezar una vida permanente en México con Mayra y sus hijos, pero teníamos dificultades para encontrar un espacio en rentar. Al final decidimos sólo alojarnos en Airbnbs para explorar partes diferentes de la ciudad. Y no tengo un domicilio hasta ahora.

En algún punto decidimos que sus hijos pasarían más tiempo con nosotros en los Airbnbs. Antes habían estado viviendo con sus abuelos. Después de unos días tuve un ataque de estrés y decidimos que necesitaba un espacio privado. Los hijos regresaron con sus abuelos y nunca hablamos sobre el por qué de todo.

Durante mi tiempo con Mayra no me detuve a contemplar a la chica electroquímica. Ella no ponía más canciones nuevas en su lista. Por mi parte, le había escrito docenas de poemas y cuentos cortos en mi blog, además de varias publicaciones en Facebook sobre ella. Nunca supe nada de ella. Di el asunto por terminado. Solo puedo dar conjetura sobre el problema con mi novia.

Posiblemente todos mis problemas con mujeres y el TEPT y mi enojo sobre el estado de los géneros en la civilización moderna finalmente arruinó mi capacidad para tener una relación romántica. Esto sería extraño, porque amo a mi madre y a mi hija y a varias amigas en mi vida. No tuve problemas románticos o sexuales con otras mujeres.

Francamente, creo que tengo temor al compromiso. Supongo que en mi vida, incluyendo rollos de una noche y relaciones casuales y cortas, he tenido 30 o 40 mujeres en mi vida, pero solo 4 o 5 relaciones significativas – de un año o más. La chica de fuego, mi novia de la prepa Christina Speer, una novia francesa de mis años en Alemania, Cecile Deviller y mi exesposa Karina. Me parece que es una vida romántica muy común para un hombre de mi edad. Por sobre todas las cosas, creo que Mayra es la mejor novia que he tenido en mi vida.

Sí, después de la mierda en el ejército y de mis ocho años como monje, creí que nunca más tendría otra novia o esposa en mi vida, pero después de mi año en Israel, pensaba que no tendría problemas para conseguirme una vida típica con casa y mujer. Reconozco que muchos hombres de mi edad tienen reticencias en lo que se refiere al compromiso, pero muchos otros están absolutamente desesperados para encontrar una mujer. Yo me ponía en el segundo grupo.

Comencé a preguntarme por el asunto de Israel. ¿Recuerdas, maestro, mis correos? En los primeros te dije que había ido a Israel porque estaba relativamente recuperado de mi TEPT. Mi hija había alcanzado su mayoría de edad  y yo, con 46 años, estaba retirado y recibía una buena pensión. Revisé mi vida y vi que n el ejército había estudiado ruso y árabe, y judaísmo y hebreo en la universidad. Me pregunté si había algún propósito para mí en ese país.

A mi llegada a Israel, le recé muchas oraciones a Dios para que me mostrara cualquier camino en Israel, pero en lugar de eso encontré a los Ouwerkerk. El trauma posterior es el centro de mi historia. Uno baila con el diablo mismísimo. El culero infernal obviamente quería alterar mis percepciones de la realidad y mis ideas espirituales. Claramente, hizo absolutamente todo lo que estaba en su poder para evitar que fuera a Israel. Sufrí un ataque absoluto. No lo niegues, maestro. Los episodios que tuve con las drogas no fueron normales.

Sin embargo, me parecía que Dios usaba mi espiritualidad y mis relaciones con las mujeres para hacer algo. Vidal, me conoces un poco. Ya debes saber que Jonathan Bailey es una combinación de espiritualidad profunda y problemas con las mujeres. Dios quería decirme algo con todo eso.

El diablo usaba mis asuntos con las mujeres para atacarme, pero Dios quería hacer algo diferente. La mujer que escogió para ello fue Noah van Ouwerkerk. Por esta razón, aunque mi vida en México era un paraíso, no podía comprometerme con esta vida nueva.

Al final, después de muchos meses, en marzo, busqué en internet a la chica electroquímica. Vi que había puesto un video en YouTube. Creo que mencioné esto por un correo anterior. Escribí Supercool! En los comentarios. Después de unos días me bloqueó. Y quitó sus videos de su página de YouTube. No puedo describir mi tristeza y mi decepción. ¿No había leído ni siquiera uno de mis poemas? ¿Yo solo era todavía un acosador sexual? Maestro, ¿puedes imaginar algo más patético?

Pero en ese momento pude ver que la chica electroquímica e Israel tenían una conexión en mi corazón. No entendí los detalles, pero sin duda había una causalidad en el triángulo que formábamos Israel, la chica electroquímica y yo. El diablo usaba la chica para desconectarme de Israel, pero Dios la usaba para sacarme de México y con eso forzarme contemplar mi destino.

El diablo me atacó como si yo fuera el mesías en su segundo advenimiento. Quizás esto significaba que Dios quería que hiciera algo en Israel. No podía acostumbrarme a México. A pesar de haber encontrado la mejor novia de mi vida, no podía olvidar a la chica electroquímica.

Sobre todo, oraba constantemente para saber algo de la chica electroquímica, al menos para conseguir ayuda con la distinción entre la locura y la realidad. Era obvio que no podía acostumbrarme a mi vida en México. Sí, asumo que una vida en un país nuevo no es un asunto fácil bajo ninguna circunstancia. En mi condición de TEPT con síntomas residuales de psicosis a raíz del consumo de metanfetaminas, los problemas que describí en mi correo sobre Carolina deben ser normales, pero no son insuperables.

Sin embargo, las dificultades con mi relación con Mayra, otra vez te digo que es la mejor novia de mi vida, me convencieron de que una vida en México sería imposible sin resolver mis temas psicológicos y espirituales. Había una desconcertante variedad de cosas que podría considerar. Habría sido un sueño hecho realidad de saber el rol de la chica electroquímica en la profundidad de mi corazón y su efecto en mis pensamientos, sentimientos y comportamiento. Una llamada como “Jonathan, por favor no salgas de tu país nuevo y de tu novia maravillosa en mi cuenta” habría sido una curación de muchas heridas muy hondas y habría podrido ayudado mucho con la determinación del camino de mi vida.

Tristemente, jamás supe nada de la joven van Ouwerkerk. Tenía que encontrar una resolución. Creo que el problema habría sido el mismo en cualquier país, los Estados Unidos, Alemania… da igual. En mis correos próximos te contaré la solución. Creo que solo necesitaré uno o dos correos más.

Pero a este punto tengo que decirte cosas diferentes sobre cosas espirituales antes de que te cuente mi comprensión de todo y mis planes para el futuro. Voy a escribirte pronto. Te prometo. Espero te tu cita con Hidaí marche bien. Buenas noches.

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