El timador (el decimosexto capítulo)

Okay, maestro, este correo es importante. Me tomó más de un mes escribir mi historia sobre el ejército y las mujeres porque el tema es muy personal y difícil de contemplar. Este correo también será difícil porque los eventos son incomprensibles para mí. Te escribo sobre mi tercer encuentro con las drogas. Básicamente, todo sucedió del cinco al diecisiete de noviembre de 2019. Sin embargo, yo divido mi vida en dos partes: la vida antes y después de noviembre de 2019. Voy a relatarlo aquí lo mejor que pueda.

Creo que te mencioné que tengo un amigo, George, con quien pretendía viajar a España después de mi año en Israel. No deseaba regresar de Israel a los Estados Unidos y quedarme allí para siempre. En principio solo quería ir de vacaciones, pero después de mi interacción con los Ouwerkerk, cancelé mi visa y dejé mis votos. No tenía un propósito en la vida.

Incluso en Israel había sentido este vacío. Fui con la esperanza de que Dios me mostrara un propósito y en lugar de eso conocí a los Ouwerkerk. Me fui de Israel sin ganas de volver y sin haber descifrado por qué había estado ahí en primer lugar.

Por casualidad, George me llamó después de veinte años de no saber nada de él. Era como yo: un retirado con TEPT. Sirvió 23 años en el ejército y salió del servicio con el rango de maestro sargento. Sufrió un divorcio terrible y necesitaba arreglar sus finanzas. Como yo, necesitaba abandonar de manera permanente el país que había arruinado su vida y su cordura.

Mantuve comunicación con él mientras me pasaba todo lo de los Ouwerkerk y cuando tuve mis primeros dos desmadres con las drogas. Como George vivía en El Paso, Texas, a solo siete horas en coche de mis padres en Scottsdale, Arizona, me refugié en su casa mientras mis padres visitaban sin mí su otra residencia en la costa de Texas. No querían que en su ausencia me quedara solo en su estupenda mansión tipo hacienda. Desde mi regreso de Israel, había estado viviendo ahí con mis padres, sin derecho a tener llaves de la casa.

Esto será un punto importante. Mientras mis padres estaban en la costa de Texas, decidí ir a El Paso a visitar a George por unas semanas. No podía regresar a mi hogar en Scottsdale. En la ciudad fronteriza me sentía aburrido y no podía dejar de pensar en lo ocurrido con los Iluminatis en el hotel.

Fue entonces que Chaz llamó. No pude evitar hablar con él. Mi curiosidad estaba devorándome. Por cierto, me llamó inmediatamente después de que yo recibiera mi pensión, el día primero de cada mes. Yo acababa de dejar mis votos el 31 de octubre. Saqué mi sueldo el primero de noviembre y fui con George al día siguiente. Chaz me llamó un día después, y finalmente el cuatro de noviembre regresé a Scottsdale. George me dijo que me cuidara.

Por teléfono, Chaz me dijo que la chica que había encontrado con Melinda, Haley, ahora era su novia. Me aseguró que podríamos pasar un buen rato juntos. Hablé con Haley un poco para arreglar el hospedaje. Al principio quería buscar un pintoresco hotel boutique. Nos divertimos al hablar sobre esto, pero desafortunadamente todos estaban demasiado caros para mí. Tuvimos que conformarnos con un Motel Six, el estándar para este tipo de vida, aparentemente.

Manejé de El Paso a Scottsdale. Recogí a la pareja y nos fuimos al hotel para comenzar a fumar cristal. Las cosas se pusieron raras. Para explicar el tono, probablemente tenga que recurrir a la Biblia. Tal vez venga bien un cuento de Abraham:

Y el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del día. Cuando Abraham alzó los ojos y miró, había tres hombres parados frente a él. Al verlos corrió de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: «Señor mío, si ahora he hallado gracia ante sus ojos, le ruego que no pase de largo junto a su siervo.

Génesis 18:1-3

Maestro, te das cuenta de que Abraham estaba sentando en el calor del día. Tres hombres vinieron y les dijo: “¡Hola Dios!”. Quizás el efecto del calor del día fue para él como el que tienen las metanfetaminas en mí. En un sentido, Abraham estaba hablando con tres hombres. No sabemos quiénes eran. Viajeros, beduinos… No sabemos. Pero según la comprensión del patriarca, eran Dios. Habría estado loco, pero la Biblia recuerda el evento como un encuentro con lo divino.

Además, hay un cuento de Jacob:

Aquella misma noche Jacob se levantó, y tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc . Después que los tomó y los hizo pasar el arroyo, hizo pasar también todo lo que tenía. Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba. Cuando vio que no podía prevalecer contra Jacob, lo tocó en la coyuntura del muslo, y se dislocó la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con él. Entonces el hombre dijo: «Suéltame porque raya el alba». «No te soltaré si no me bendices», le respondió Jacob. «¿Cómo te llamas?», le preguntó el hombre. «Jacob», le respondió él. Y el hombre dijo: «Tu nombre ya no será Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido». Entonces Jacob le dijo: «Dame a conocer ahora tu nombre». «¿Para qué preguntas por mi nombre?», le respondió el hombre. Y lo bendijo allí. Y Jacob le puso a aquel lugar el nombre de Peniel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida».

Génesis 32:22-30)

Maestro, ¿cuándo fue la última que después de meterte en una pelea te preguntaste: “¿me estaré agarrando a putazos contra Dios?”. Pero piensa un poco en la situación. Jacob había peleado contra este culero toda la noche. Sin duda había mucha adrenalina y agotamiento. Por cierto, la adrenalina y las metanfetaminas son como hermanas gemelas.

El calor del día. Adrenalina. Metanfetaminas. No, maestro, no recomiendo que las personas tomen metanfetaminas para encontrarse con los ángeles o Dios. Precisamente porque, en el curso de mi aventura drogada, yo nada más que demonios. Te lo relato después. En la vida hay múltiples explicaciones para lo que nos pasa. En la mañana cuando tomas tu café, sí, maestro, simplemente tomas café. Pero hay razones metafóricas, éticas y filosóficas en el acto de tomar café. Con suficientes cantidades de agotamiento, adrenalina y… ¡sí!, adivinaste, maestro, metanfetamina, los otros porqués de la vida se vuelven más obvios y claros de repente. Las sutiles señales sutiles toman un lugar preponderante en la interpretación de la situación.

No tengo ni la menor idea lo que pasó en el hotel con Melinda, el narcotraficante y el negro. Solo recuerdo haber tenido conversaciones telepáticas con los Iluminati en las que, por medio de fumar cantidades increíbles de drogas, intentaban transformarme en una mujer. Definitivamente era una locura. Pero la irrelevancia de estos eventos no tiene que carecer de significado del todo. Y cuando la locura tiene un significado verdadero, es posible que hayamos encontrado algo de iluminación.

Entonces, el pretexto de nuestro encuentro fue que yo proveería de dinero, mientras que Chaz y Haley proveerían de un buen rato de diversión. Llegamos a este acuerdo con lujo de detalle. El resultado fue que la experiencia comenzó con la promesa que tiene el sabor de una tentación.

Obviamente, “¿qué quieres hacer?” fue la pregunta inicial de Chaz. Aunque, como te mencioné antes, los detalles de sus declaraciones no eran comunes. Como, por ejemplo: “aquí no hay bien o mal. Lo que quieres hacer, puedes hacer. Absolutamente todo”. La tentación de Satán había comenzado. Naturalmente, al ofrecerme esto muchos pecados anegaron mi mente. Quise resistirme. De hecho, tuve que discutir con estas tentaciones, casi a gritos. La decepción de mi anfitrión era evidente.

No me había dado cuenta de que Chaz era, a su manera, todo un maestro de filosofía. ¿Te acuerdas del primer correo en el que te lo presenté? Ahí te conté que yo quería alterar la realidad por medio de mi mente y que aquella vez Chaz me había dicho que semejantes cosas eran imposibles. Pero esta vez no fue así. Para Chaz era importante convencerme de exactamente lo contrario. Ahora para él la realidad era solo una percepción, como en la película Matrix, y era muy fácil cambiarla a capricho de mi pensamiento. Estaba sorprendido con su repentina convicción.

Me dijo además que intentar describir la naturaleza fundamental de la realidad es una tarea tan imposible como innecesaria. Después me preguntó si quería recibir una prueba de la naturaleza de la realidad.

Dije que sí inmediatamente.

Chaz tan solo me miró sin parpadear y sin decir una palabra. Y juro que al mismo tiempo que me sostenía una mirada insondable, se sirvió refresco en un vaso y lo puso a su lado en una mesa como si también sus manos pudieran mirar. Convine en que entendía su punto. Después de todo, solo tenemos nuestros sentidos y nuestras perspectivas. Nunca seremos capaces de escapar de nuestra propia interpretación.

Entonces Chaz agregó, casi como la sentencia de un sabio de la antigüedad: “No tiene ningún propósito intentar definir la realidad. La único que importa es que la realidad puede hacer lo que quieres o también puede pelear contra ti y destruirte”. Otra vez Chaz parecía ser un demonio en búsqueda de firmar un pacto de sangre.

Maestro, debes saber que Chaz tiene un título universitario, no es un estúpido. Sin embargo, antes de su divorcio y su entrada en el narcotráfico no llegó a más que ser el dueño de una tienda de sándwiches. Y, no obstante, con todo y su tosca simpleza y mediocridad, solía tener muchos momentos en los que se razonaba como si fuera Wittgenstein, Platón y Epicúreo en persona, en una sola persona. Chaz solía ser misteriosamente genial.

Además, al mismo tiempo, se comportaba como todo un Loki de la mitología nórdica. Y no me refiero al marica de las películas de Marvel. Chaz hablaba como el timador de timadores. El mayor hijo de puta que jamás haya pisado la faz de la tierra. Decía cosas entretenidas, contradictorias, a veces perversas, supuestamente con el propósito de sembrar confusión.

Una vez me dijo: “No siempre digo la verdad, pero Haley, sí”.

¿Qué se puede hacer ante tal declaración que encierra en sí misma un enigma insoluble?

¿Debía creerle? ¿Era Haley la honesta o era Chaz? ¿Dónde está la verdad y dónde está la mentira?

No me acuerdo bien del contexto, pero una vez Chaz me dijo que había inventado el signo de interrogación. No se me olvida porque, claro, según mi conjetura, Satán fue el ser que tuvo la primera duda. Lo cual es muy obvio porque si quieres alterar la realidad por medio de tu mente, la primera cosa que debes hacer es dudar que la realidad existe. Por ejemplo, el cuento del Príncipe y su botella de cerveza. Inicialmente tuvo que decirse a sí mismo: “No estoy seguro de que mi mano esté vacía. Es posible que haya una botella cerveza en mi mano. No lo sé”. Tal pregunta sería la primera duda de la existencia, y también sería la primera mentira. Según la Biblia, Satán fue el primer mentiroso, lo refiere en la queja de Jesús contra un grupo de religiosos hipócritas:

Ustedes son de su padre el diablo y quieren hacer los deseos de su padre. Él fue un asesino desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.

Juan 8:44

Naturalmente, la reclamación de la autoría del signo de interrogación me pareció ser la carta de presentación del Príncipe de las mentiras. Luego, posiblemente uno o dos días después, Chaz me dijo que él no lo había inventado, sino que había sido su padre. Me contó un cuento al respecto, del cual no recuerdo absolutamente nada. Lo que me resultó relevante, en todo caso, fue que dijo que su padre había inventado el signo de interrogación. Para mí esto significaba que Chaz no era Satán, sino un demonio o quizás un grupo de demonios. Él era un hijo de Satán, uno de los tantos hermanos de la mentira.

Tiempo después sentí curiosidad por el cuento y le pedí a Chaz que me lo contara de nuevo. Me mandó este mensaje:

Los detalles de mi vida son bastante intranscendentes… pues… ¿dónde empiezo? Mi padre era un hombre con inexorables aspiraciones de superación personal. Tenía una narcolepsia de muy mala calidad y una boulangerie. Además, era un gran aficionado a coger por el culo tanto en los negocios como en la cama. Mi madre era una prostituta francesa de quince años y pies palmeados que tenía por nombre Chloé. Él era un borracho mujeriego que permanentemente hacía declaraciones indignantes como, por ejemplo, que había inventado el signo de interrogación. A veces acusaba a las castañas de ser perezosas. Lo agobiaba el clásico malestar general que solo poseen el genio y el loco. Mi niñez fue bastante tradicional. Veranos en Rangún con lecciones del luge. En las primaveras fabricábamos cascos de carne de res. Cuando me comportaba como un insolente, me ponían en un saco de arpillera y me flagelaban con juncos. Bastante estándar, de verdad. A los doce recibí a mi primer amanuense. A los catorce, un zoroástrico de nombre Vilma, ceremonialmente, me afeitó los testículos. No hay nada como un escroto esquilado. Te recomiendo que lo pruebes.

Es muy probable que esto no haya sido lo que me dijo antes en el hotel. En pocas palabras, maestro, su respuesta fue: “vete a la chingada, Bailey. Dije algo que no recuerdas. No importa lo que te diga ahora, es muy tarde y nunca sabrás lo que dije”. Sí, Chaz tiene un estilo único para hacerme entender sus puntos. Entonces, yo solo entiendo que su padre inventó el signo de interrogación y, dado que Satán es el inventor del signo de interrogación, ergo su padre es Satán.

Más irónico aún es el significado del nombre de Chaz: “hombre fuerte”. Y su apellido, Christianson, significa “hijo de un cristiano”. Todo esto está salpicado de ironía. Los cristianos valoran la humildad y la debilidad. Para mí, el nombre de Chaz y su existencia en sí eran una rotunda prueba del fracaso del cristianismo.

Algo a lo que Chaz estaba tratando de convencerme era a probar la hechicería. Otra vez me resultaba interesante que, aunque inicialmente Chaz no hubiera creído que la alteración de la realidad por la mente fuera posible, ahora me urgía a intentar cambiarme de cuerpo. Muchas veces me dijo que era solo como cambiar la ropa. Mientras, yo me instalaba frente al espejo, intentando eliminar el pelo de mis brazos… o crear pelo en mi cabeza o hacerme más delgado o musculoso… o joven. Parecía como un maestro o un entrenador.

Mientras yo practicaba la “magia del espejo”, Chaz descansaba en la cama con Haley. Traté de cambiar mi apariencia a partir de mis percepciones, pero fracasé miserablemente. Pude darme cuenta de que su cara cambiaba de expresión cuando yo hacía mis vanos intentos. Después de cada fallo, su decepción era más que evidente.

Sí, maestro, seguramente en este momento el asunto de las alucinaciones está rondando tu mente. No tengo ninguna respuesta. Solo puedo decirte que la resolución de estas era tan real como lo es la visión de la computadora por la que ahora lees este correo. Las personas con esquizofrenia dicen que pueden ver a personas que no están presentes con ellos. No dudo que hubiera tenido algún tipo de lapso esquizofrénico. Y puedo decirte que no quieres experimentar algo así en compañía de Loki, el timador mentiroso, Chaz Christianson.

Los temas filosóficos de las conversaciones eran muy profundos. No era posible determinar dónde empezaban y dónde terminaban las alucinaciones. Pero todo en conjunto daba como resultado una situación inexplicablemente profunda y coherente. En mi viaje al lado oscuro me acompañaban dos guías cuya intención era la de convencerme de que yo era la fuente de la verdadera realidad.

Sin embargo, una cosa me confundía mucho. Si mis conversaciones con Chaz eran alucinaciones, ¿por qué no podía cambiar mi maldito cuerpo? Sí todo era solo una fantasía, se suponía que podría modificarla a voluntad. Pero no. A pesar de que todo era muy loco, esta locura seguía patrones muy lógicos desde el punto de vista de un aprendiz del demonio. Y si había alucinaciones, no tenía ninguna indicación de que fueran alucinaciones. Por lo que sé, maestro, eres una alucinación. De hecho, nadie que conozca me ha visto contigo excepto Mark. ¿Mark también es una alucinación? ¿Puedes ver que los problemas que traen las drogas y la locura no son precisamente agradables?

Cómo mencioné arriba, me pareció que Chaz quería convencerme de que yo podía hacer todo lo que quisiera porque la realidad no es el producto de una inteligencia infinita, sino de nuestras percepciones. En pocas palabras, Chaz se comportaba exactamente como el Príncipe de mi cuento… ¡como Satán!

Caí en cuenta de que, a lo largo de nuestras conversaciones, en las que ocasionalmente mencionaba a Jesucristo, él siempre ridiculizaba su nombre. Cierta vez me pregunté por qué Jesús no me alejaba de estas fuerzas de mal. ¿Por qué no me mandaba ángeles en lugar de toda esa mierda? Hoy tengo las respuestas a estas preguntas, ya que, de hecho, después pude percibir que tal predicamento tenía sus ventajas. En algún momento me hice una pregunta que la gente se hace todo el tiempo: “¡Dios! ¿Por qué a mí?”. Todo un lugar común.

La respuesta de Chaz fue que Jesús no se aparecía porque no quería verme. Y después me dijo que si quería verlo, podría traérmelo. Que probablemente estaba cerca, limpiando una habitación. Chaz se refería al Cordero de Dios como si este fuera un simple conserje latino, puesto que Jesús es un nombre común en español, pero no en inglés. Te prometo, maestro, que cada angloparlante sobre la tierra que escucha: “Me llamo Jesús. ¿Puedo cortar su pasto?” piensa para sí, sardónicamente, que el Mesías estará a su servicio. Para una persona común, el nombre de Jesús es absolutamente infrecuente. Los chistes sobre los latinos que se llaman Jesús son notables por su discreto racismo.

Durante estas conversaciones tuve momentos de incertidumbre. Tales cosas son naturales cuando se contemplan asuntos de filosofía profunda, especialmente cuando se está extremamente drogado. En el momento menos esperado, siempre encontraba respuestas a mis preguntas, pero una o dos veces incluso llegué a negar la existencia Dios. A lo que Chaz respondió: “¡Órale! ¡Soy el creador de unicornios!”

Debo aclarar que en inglés un unicornio es una persona rara y maravillosa. Por ejemplo, en las comunidades de intercambio de parejas, un unicornio es una mujer joven, hermosa, soltera y bisexual, que quiere hacer un trío con una pareja swinger, que probablemente consiste en un esposo viejo y espeluznante y una esposa vieja y gorda.

Asimismo, desde hace muchos siglos, los teólogos debaten sobre si es posible que un verdadero discípulo de Dios pierda su fe. Al respecto puedo decirte que no, que no es posible. Aparentemente, Chaz y el demonio que lo poseía jamás habían visto a un caballero de Dios perder su fe. Se mostraron muy jubilosos cuando imaginaron que su influencia había provocado que yo dejara de pensar que la realidad era producto de Dios.

Frustrado, al ver que no había producido un cambio permanente, que solo eran dudas temporales, Chaz continuó con sus trucos y sus frases confusas. En particular quería aprovecharse de mis opiniones acerca de Haley. Para mí, obviamente, él era el villano, no Haley. Por eso decía cosas como: “¡Yo no tengo la culpa, yo solo trabajo para Haley!”

Además, Chaz tenía conocimientos avanzados de filosofía que la mayoría de la gente no posee. No eran cosas de filósofo profesionales o de académicos. Eran cosas que la mayoría de la gente no considera en sus vidas, pero a veces los muchachos hablan de esto cuando se emborrachan o se drogan. Puedes verlas también en películas como Matrix o en otras formas del arte popular. En estos entornos sus temas son ubicuos. Todas tenían que ver con la percepción y la duda.

Por ejemplo, una vez me preguntó: “¿Cómo sabes que tu existencia no comenzó hace cinco minutos, con memorias implantadas de una vida anterior?” O “¿Cuál es la diferencia entre dormir y estar muerto? ¿Cómo sabes que no te moriste anoche al acostarte y que no naciste esta mañana, como quien despierta en una nueva realidad?” Incluso más: “¿Cuál es la diferencia entre lo que ves cuando duermes y lo que ves cuando estás despierto?”

Maestro, para mí era más que evidente que no estaba hablando con un narcotraficante común y corriente. La conversación no era la que uno esperaría tener. En lugar de hablar de drogas y perras, disertábamos sobre espiritualidad, filosofía y religión. Normalmente estos temas son antipáticos para las personas. Hay quienes no soportan la sola mención de Jesucristo. He visto que Buda es más popular o tolerable, pero solo en conceptos básicos y superficiales. Pero Chaz opinaba como un experto en la filosofía del Príncipe:

Puedes crear de la nada una botella de cerveza en tu mano, ya que no hay ninguna verdad y no hay ningún Dios; solo tienes que creer que ella está en tu mano, porque todo lo que ves es solo una percepción.

No se me olvida, maestro, que cuando vi a Chaz por primera vez, me dijo que cambiar mentalmente la realidad era imposible. Recuerda lo que te mencioné en un correo anterior.

También tuve una conversación con Chaz en la que fingió ser Jesucristo y me habló como si yo fuera Satán o, por lo menos, un condenado al infierno. Usó doctrinas de la iglesia católica y del islam que señalan que ser suficiente bueno es necesario para entrar al cielo. No soy católico ni musulmán, por lo que sé muy bien que alguien de fe verdadera será salvo pase lo que pase. Pero en ese momento estaba muy drogado y sugestionable. Recuerdo haberle respondido que pensé que me aceptaría, pasara lo que pasara…

Y todavía puedo oír su respuesta: “Te equivocaste”.

Ahora entiendo cómo se sintió el Príncipe (o Satán) cuando decidió salir del reino del Único (o el Mesías), para ir a un mundo de tinieblas y sin Dios. Abrumado por este hallazgo, le dijo al Único: “¡Oye! ¿Por qué no estoy en mi paraíso personal?”. A lo que recibió la misma respuesta que yo. Los demonios son seres muy decepcionados, mi amigo.

Esas palabras de Chaz venían desde lo profundo de la fatalidad de los ángeles caídos. El demonio que vivía dentro de Chaz realmente quería decirme: “Ahora sabes lo que se siente”.

Por supuesto que eso fue un engaño. Estos correos contienen mucha religión, versículos de la Biblia y del cristianismo, pero no constituyen un manual de teología. No tengo tiempo para explicar las santas doctrinas aquí. Así que, si tienes curiosidad, puedes preguntármelo en Anzuelitos. Ahora solo puedo decirte que Chaz se divertía mucho con su rol de diablo. Pero para mí era como tener conversaciones con Satán en persona, el padre de las mentiras. Fue una experiencia impresionante.

No puedo seguirte contando sobre esto sin antes contarte algo sobre Haley. Acomodar toda esta mierda no es nada fácil. Lo que hago es intentar describirte lógicamente mi propia locura. Por ello Haley es muy importante. Tengo que explicarte cuál fue su papel en todo esto, de principio a fin. Pero tendrá que ser mañana. Otra vez el correo se hizo muy largo y esto amerita su propia narración. Tengo que pensar en cómo contártelo. Además, estoy borracho.

¡Hasta mañana, maestro!

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